La gente que vivía allí estaba acostumbrada a ser fuerte, alegre, trabajadora. Nadie tenía mucho tiempo de divertirse, no había vegetación y cada semana los adultos se iban a cazar a las profundidades subterráneas donde toda clase de vida habitaba. Cath era una de esas chicas del lugar llamado el anillo, ella era fuerte, trabajadora, dulce, tozuda y nunca estaba satisfecha con nada. Su padre vivía con ella y su madre había muerto en un ataque de los salvajes que habitaban fuera del anillo.
Ella
vivía allí con sus compañeros, Nive, Mark, Alice y el testarudo de Scott. Nunca
se habían hablado desde que de pequeños habían discutido al oír la leyenda del cristal de las estaciones. Scott vivía
solo con su hermana, sus padres habían desaparecido cuando nació su hermanita.
Al pasar un año de que él se cruzara con Cath desde la pelea, ellos se
encontraron en uno de los valles invernales de El anillo, y encontraron un
libro…
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Tenías que ser tú, porque no te vas a soñar con el cristal de las estaciones.
Dijo Cath con aire amenazador.
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Mira, esto es muy interesante, habla de los 3 reinos que tienes que cruzar para
ir al palacio del cristal. Invernty, el palacio de marfil y las cuevas de cristal.
_ Dijo Scott con tono serio.
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Nunca dejarás de soñar, y quieres emprender la aventura con tu hermana. Pobre
Nive, ella no tiene la culpa de tener un hermano tan testarudo._ Resopló Cath.
En
ese momento las campanas de la torre sur se oyeron, y todos corrieron a sus
cabañas invernales. Cuando esas campanas sonaban era que los salvajes llegaban
del sur.
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Cath, Cath, donde estas, _ Dijo Scott con fuerza.
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Scott ven aquí, ya vienen._ Gritó Nive con toda su fuerza.
En
ese momento él pensó que debía irse que le esperaban peligros pero daba igual,
le dio un beso a su hermana y se marchó hacia la frontera. Cath le vio y sintió
un dolor desagradable en el pecho, ese dolor era igual que el que tuvo cuando
él dijo que se iría cuando fuera mayor hace muchos años.
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Scott, Scott, Scott _ Chilló ella con fuerza. Ella sentía que se le escapaba
algo importante, algo grande que nunca había apreciado hasta ahora.
Con
la misma rapidez que él, cogió sus cosas y corrió tras él. Gritando que la
esperara, pero él ya había desaparecido en el reino de Invernty.
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